Estrés calórico en vacas lecheras

El estrés calórico y sus consecuencias.

El estrés por calor en vacas en vacas lecheras afecta la producción de leche, la eficiencia reproductiva y la respuesta inmunitaria. Estos efectos no solo se deben al menor consumo de MS sino también a efectos metabólicos directos (Rhoads, et al., 2009). En otras palabras, el impacto fisiológico es mayor que la reducción de consumo, por lo que la eficiencia de conversión también se ve afectada.

 

¿En qué momento las vacas comienzan a padecer estrés por calor?

Las condiciones de estrés normalmente comienzan temprano en la temporada y antes de lo que asumimos. Es particularmente importante implementar estrategias de prevención antes de que las vacas comiencen a sufrir signos de estrés. El mismo esfuerzo en prevención implementado a tiempo tiene mayor impacto en minimizar las consecuencias del estrés durante la temporada de verano.

La mayoría de los trabajos reportan pérdidas de producción de leche a partir de un ITH de 72. Sin embargo, cuando las vacas manifiestan una caída de producción, las condiciones de estrés ya provocaron problemas sobre el consumo y sobre su metabolismo. Trabajos recientes sugieren anticiparse a este valor umbral y comenzar a implementar estrategias de prevención a partir de ITH de 68. Con temperaturas de tan solo 22 grados, deberíamos comenzar a prevenir el estrés si la humedad relativa ambiente es superior al 70 %.







¿Como detectar el estrés en forma temprana?

Si la tasa de respiración supera los 80 movimientos por minuto o hay más de 1 vaca jadeando cada 20 vacas del rodeo, se justifica comenzar a implementar estrategias de prevención (Chen et al., 2015).

 

Estrategias de prevención

 

Disponibilidad y calidad de agua: Ofrecer agua fresca y de adecuada calidad es particularmente importante durante los meses de verano. Una adecuada distribución de agudas en el campo favorece el consumo de pasto, la distribución de deyecciones y reduce el tránsito por callejones. Las bebidas deberían estar dispuestas al menos cada 300 metros, de manera que las vacas no caminen más de 150 mts desde las parcelas a la aguada más cercana.

 

Refrigeración: El efecto de refrigeración se logra al combinar condiciones de lluvia, sombra y ventilación en el corral de espera. En zonas húmedas, los sistemas de gota gruesa alternando tiempos cortos de mojado (40 segundos) con tiempos prolongados de ventilación (7 minutos) son más efectivos (Johnson 2005).  La caída en la temperatura corporal es de medio grado centígrado y se mantiene varias horas posterior al momento de refrigeración (Kendall et al., 2007).





Inclusive es recomendable ofrecer condiciones de refrigeración en los rodeos de preparto. Lo anterior mejora el consumo de MS la producción de leche durante el consumo de MS durante las primeras semanas de lactancia.







Ofrecer sombra durante las horas de más calor: En general las sombras artificiales son más recomendables porque permiten minimizar la exposición al barro. Pueden utilizarse sombras artificiales fijas o móviles ofreciendo de 3 a 4 mts2 por vaca orientadas de norte a sur para permitir un mayor desplazamiento y proyección de la sombra reduciendo de esta forma la formación de barro.  Las sombras fijas requieren de adecuadas pendientes y compactación del terreno. Las sobras móviles deberían moverse en forma periódica.

Ofrecer sombra en rodeos de preparto también impacta positivamente sobre el consumo post parto y la producción de leche durante el pico de lactancia (Do amaral et al., 2009).

 

Efecto del acceso a sombra en rodeos de preparto la producción de leche en inicio de lactancia:







Rutinas de verano: Un aspecto clave durante el verano es adelantarse diariamente al momento del día en el que en general las vacas comienzan a sufrir estrés. Para la zona centro, esto normalmente comienza a partir de las 8 am. Si bien puede haber días en los que las condiciones de estrés se presentan más tarde, suele ser conveniente implementar una rutina en la que las vacas se lleven temprano a la sombra.

Si las vacas llegan a la sombra estresadas, su recuperación demanda varias horas por lo que el consumo y la producción del día seguramente se vean comprometidas. El punto central es que las vacas desde las 8 de la mañana y hasta que caiga el sol (aproximadamente 20 hs) permanezcan en la sombra con acceso a agua fresca y suplementos.

 

Horarios de Ordeñe: Los horarios de ordeñe siempre es conveniente que los defina el equipo de trabajo en función de su comodidad. Pero es importante adaptar las rutinas según el horario elegido. Abajo se detallan dos esquemas posibles según horarios de ordeñe.

 

Horarios de ordeñe y rutinas de verano: En blanco se representa los horarios de ordeñe, en verde los horarios de pastoreo y en amarillo y marrón los momentos en los que se debería ofrecer sombra, agua y suplementos.









La elección de una u otra rutina debería depender de los horarios de ordeñe que a cada empresa le resulten más cómodos. Pero si los horarios resultaran indistintos para el equipo de ordeñe, la primera rutina se adaptaría mejor para establecimientos que tengan muy buenas condiciones de refrigeración (considerando que se ordeña a la tarde temprano) y en aquellos campos en los que las distancias entre el centro de ordeñe y los lotes a pastorear no sean exageradas (debido al doble turno de pastoreo). La segunda rutina se adaptaría mejor para establecimientos en los que todavía no tengan resuelta la refrigeración en el corral de espera, pero puedan ofrecer muy buenas condiciones de sombra en horas de más calor y las distancias entre la sala de ordeñe y los lotes a pastorear sean mayores ya que se ofrece un solo turno de pastoreo. Es importante considerar que las horas efectivas de pastoreo son similares en ambas rutinas.

 

Dietas frías: El concepto de dietas frías implica básicamente ofrecer dietas con alta digestibilidad que permitan mayores consumos y que generen menos calor de fermentación. El punto más importante es ofrecer fuentes de fibras de alta calidad, por este motivo es particularmente importante ofrecer pasturas tiernas (alfalfas en 8 nudos) y minimizar la suplementación con forrajes conservados que aporten fibras de baja calidad. Otras estrategias son el uso de fuentes proteicas de menor degradabilidad ruminal, grasas by pass, y ajustar la suplementación mineral reduciendo levemente la DCAD e incrementando los niveles de potasio debido a sus mayores pérdidas por sudoración (Sánchez et al., 1994).

 

Links de interés

http://anterior.inta.gov.ar/lecheria/menosestres.



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